¿Será Enrique Peña Nieto, el nuevo presidente de México del corrupto y
autoritario Partido Revolucionario Institucional (PRI), menos duro con
los traficantes de drogas? Esperemos que así sea.
Durante su campaña, el señor Peña Nieto prometió dar batalla contra
los asesinatos, la extorsión, el secuestro y otros delitos violentos
pero dijo poco respecto de perseguir a los traficantes de drogas.
Durante su inigualable reinado de 70 años que terminó en 2000, el PRI
fue acusado de hacer tratos con los sindicatos del crimen para mantener
la paz. Pese a que dichos acuerdos eran corruptos, tal vez la corrupción
sea mejor que la militarizada guerra contra las drogas respaldada por
los Estados Unidos de Felipe Calderón, el actual presidente mexicano. La
fatiga con esta costosa guerra, que ha matado a más de 50.000 civiles
mexicanos en los últimos años, jugó un papel importante para que los
mexicanos trajesen de regreso a un corrupto y autocrático PRI al que
habían echado del cargo 12 años antes.