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sábado, 25 de agosto de 2012

Lecciones económicas de los juegos olímpicos

Lecciones económicas de los juegos olímpicos

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por Richard W. Rahn
Richard W. Rahn es Director del Center for Economic Growth y académico asociado al Cato Institute.
¿Admira lo que los atletas olímpicos han podido lograr y cree que deberían ser aplaudidos por su excelente desempeño? La gran mayoría de personas alrededor del mundo contestaría que sí. La mayoría de la gente también admira y aplaude a los grandes músicos y artistas. Celebramos a estas personas porque sabemos que muchos de ellos tuvieron que trabajar arduamente durante muchos años y con mucha disciplina para lograr las extraordinarias hazañas que nos dan tanto placer al resto de nosotros.
También aplaudimos y recompensamos sus logros, incluso sabiendo que la suerte tuvo algo que ver con su éxito. La práctica y el trabajo duro no hacen a un campeón olímpico si este no tiene los genes adecuados. No hay gimnastas con una estatura de 6 pies y 5 pulgadas así como tampoco hay campeones de basquetbol con una estatura de 5 pies y 2 pulgadas. Muchos de nosotros no tenemos los genes necesarios para ser un gran músico —y a algunos de nosotros incluso se nos dificulta seguir el ritmo, ni hablar de escribir una sinfonía.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Lecciones económicas de los juegos olímpicos

Lecciones económicas de los juegos olímpicos

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Richard W. Rahn es Director del Center for Economic Growth y académico asociado al Cato Institute.
¿Admira lo que los atletas olímpicos han podido lograr y cree que deberían ser aplaudidos por su excelente desempeño? La gran mayoría de personas alrededor del mundo contestaría que sí. La mayoría de la gente también admira y aplaude a los grandes músicos y artistas. Celebramos a estas personas porque sabemos que muchos de ellos tuvieron que trabajar arduamente durante muchos años y con mucha disciplina para lograr las extraordinarias hazañas que nos dan tanto placer al resto de nosotros.
También aplaudimos y recompensamos sus logros, incluso sabiendo que la suerte tuvo algo que ver con su éxito. La práctica y el trabajo duro no hacen a un campeón olímpico si este no tiene los genes adecuados. No hay gimnastas con una estatura de 6 pies y 5 pulgadas así como tampoco hay campeones de basquetbol con una estatura de 5 pies y 2 pulgadas. Muchos de nosotros no tenemos los genes necesarios para ser un gran músico —y a algunos de nosotros incluso se nos dificulta seguir el ritmo, ni hablar de escribir una sinfonía.