Uruguay: Internación compulsiva
Hana Fischer es analista política uruguaya.
Hay ciertos horrores —que en el pasado fueron práctica común— que uno tendería a pensar que ningún gobierno de un país civilizado actual, se atrevería a proponer seriamente. Sin embargo, la capacidad que las autoridades exhiben para alarmarnos, es ilimitada.
Nos estamos refiriendo concretamente, a la “internación compulsiva” en hospitales psiquiátricos u otros centros de salud de análoga índole, alegando las más diversas justificaciones. Pero en el fondo, esas prácticas tienen el mismo oscuro propósito: sacar de circulación a las personas que no se ajustan a rígidas pautas de conducta, ya sea de índole social o política.
Ya
han pasado más de cuatro meses desde que la Presidenta argentina
Cristina Fernández de Kirchner, al ritmo de aplausos, declarara en La
Casa Rosada “de utilidad pública y sujeto a expropiación el 51% del capital de YPF”. Comenzaba el proceso de expropiación de la participación española en la petrolera.
No
conforme con haber dado su voto para sancionar a Paraguay como socio
del Mercosur, el gobierno uruguayo decidió dar todavía un paso más y
ahora dice que no reconoce al gobierno del presidente Franco. La
Cancillería instruyó al personal diplomático para que se abstenga de
todo acto que pueda implicar, siquiera tácitamente, tal reconocimiento.